La psiquiatra — Wulf Dorn

Título original: Trigger
Páginas: 384
Editorial: Duomo ediciones

Sinopsis
El caso de una paciente maltratada y aterrorizada se convierte en la pesadilla de la psiquiatra Ellen Roth. La mujer teme ser secuestrada por el hombre del saco. Se lo susurra a Ellen y luego desaparece sin dejar rastro. Nadie la ha visto ni sabe nada de ella. Ellen quiere encontrarla. Pero al intentarlo, se ve involucrada en un macabro juego del que no sabe como salir para salvar a la paciente y a sí misma. Solo puede intentar encajar las piezas de un rompecabezas diabólico. Mientras se precipita a un abismo de violencia, paranoia y terror, descubre que los problemas nunca no se arreglan solos…

¡He vuelto! ♥

¡Hola, hola!

Después de todo este tiempo bastante ausente en el blog es momento de regresar. He echado muchísimo de menos estar activa, leer vuestras entradas y más aún leer porque he leído poquísimo estos días. Pero creo que después de unos merecidos días de descanso aunque sigo trabajando (cosa que me hace inmensamente feliz) tengo que organizarme de nuevo y seguir haciendo entradas y compartir con vosotros.

Desenmascarando a Disney — La Cenicienta

¡Holaa! Después de tanto tiempo

A pesar de no haber sido una niña de esas que las muñecas y cuentos de Disney la volvían loca si que me encantaban los cuentos (sobre todo los de autoría de los Hermanos Grimm). Recuerdo que me levantaba pronto los fines de semana y desayunaba mientras los veía. *-*

Estos días he estado un poco (bastante) ausente del blog ya que trabajando no me queda mucho tiempo para leer y para reseñar un poco más complicado pero cuando me enteré que Carol del blog Inmarcesiblemente Etérea propuso esta "iniciativa" le dije que participaría.

Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café — Isaac Pachón

Páginas: 192
Editorial: autopublicado

Sinopsis

Cuando busco la inspiración, pido o me preparo un café (siempre con leche), cojo mi bolígrafo de tinta azul o coloco mis manos sobre el teclado, según esté en alguna cafetería agradable o en el silencioso despacho de mi casa, y empiezo a escribir. Y escribo cosas, cosas que pasan, que son verdad, cosas que imagino, que ni suceden ni sucederán, cosas que te harán sonreír o llorar, cosas en las que seguirás pensando durante un tiempo o cosas que olvidarás justo al pasar de página. Y doy un pequeño sorbo a mi taza de café, todavía caliente. Historias en las que la vida, con todos sus aspectos, buenos o malos, es la gran protagonista. Relatos de amores no confesados, de zapatos mágicos, de ancianos entrañables, de ilusionistas desilusionados, de sorprendentes infidelidades, de contagios cotidianos, de idas y venidas entre el cielo y el infierno, de locuras en pijama, de inquietantes herbolarios… y degusto de nuevo el café, ya más templado. Me pierdo entre sus escenarios; los concurridos mercados de Marrakech, las estrechas y húmedas calles venecianas, un auténtico café de Nueva York, un hospital parisino, y cómo no, algún que otro rincón de mi querida Barcelona. Y cuando termino de pasear, de husmear, de soñar por sus callejuelas, encontrando el fin a estas historias, siempre sucede lo mismo y, la verdad, es un fastidio porque cuando echo mano a la taza, sin haber sido consciente, se me ha enfriado el café.